May 2024 - Perdiendo los tornillos
¡Hola!
Perdona que la carta de hoy sea más breve de lo habitual. Si te soy sincera, se me está acabando la cuerda para escribir esta newsletter al mismo tiempo que la de mi pseudónimo. Mayormente porque no sé de qué hablarte y eso es muy cansado. No sé qué sería interesante para ti que contara cuando he dejado por completo de escribir en español por ahora.
Quiero continuar esta newsletter porque sé que el año que viene sacaré mi novela con Dorna y querré avisarte por aquí, pero hasta entonces estoy algo en blanco. Cualquier sugerencia sobre qué querrías leer es más que bienvenida. (Esto es un grito de ayuda. ¿Se me oye gritar? AYUDA).
Por hoy dejémoslo en una actualización sobre mi vida que es probable que te haga pensar que se me han aflojado todos los tornillos. (Es probable que sea así, pero aún más probable que nunca estuvieran apretados. Por suerte me la suda).
Sé que lo he dicho antes, pero hacía años que no era tan feliz escribiendo. A uno siempre le asaltan las dudas cuando está delante del teclado. ¿Tienen suficiente química estos personajes? ¿Deberían haberse liado ya? ¿¿¿Se están liando demasiado pronto??? (No, Zoé, la primera escena de smut de este WIP estaba planeada para el capítulo nueve y mágicamente ha terminado en el diecisiete, get a move on). Pero a pesar de los mimimis de mi cerebro, siento que estoy haciendo exactamente lo que se suponía que tenía que hacer.
A veces escucho canciones de amor y solo puedo pensar en mi escritura. No en plan «oh, esta canción le pega a este personaje», sino «esto es lo que siento por sentarme a escribir».
Mientras escribo este correo estoy escuchando «The Alchemy» y pensando eso mismo. Sí, Zoé, claro, estos no son los libros que siempre te viste escribiendo pero honestly, who are wE TO FIGHT THE ALCHEMYYYY.
(«Where’s the trophy? He just comes runnin’ over to me» también conocido como «intenta que me importe ganar cuando ya tengo esto» pero también «obviamente el trofeo es mío: we are the greatest in the league»).
No hace demasiado oí a alguien que estaba hablando sobre cómo ser más consistente con la escritura decir «lo que necesitas no es consistencia, es devoción». Y eso es lo que siento: devoción. Algo que ni puedo ni quiero separar de la divinidad ni de estar enamorada.
La mayoría de años que llevo escribiendo (se hacen 11 años este mes woooo! más que la mayoría de matrimonios) los pasé pensando que era una maldición. No voy a entrar al por qué ni hablar de esto en profundidad, pero no puedo contar las veces que me he echado a llorar preguntándome por qué cojones no puedo simplemente dejar de escribir. Por qué las consecuencias tienen que ser tan brutales cada vez que decido rendirme. Por qué, de todas las cosas que existen en el mundo, esta tenía que ser la mía. Preferiría que nada fuera mío a que esto lo sea. *Inserten fotos de las páginas de mi diario arrugadas por las lágrimas donde dice «por qué no puedes soltarme yo solo quiero ser feliz».*
Imagino que te sonará dramático o para encerrarme, especialmente si eres la clase de persona que no tiene una gota de espiritualidad en las venas y el concepto de que alguien puede estar destinado a hacer algo te hace reír. (Afortunadamente ya he aclarado que me la suda).
La única razón por la que cuento esto es que ahora entiendo por qué no podía dejarlo por mucho que quisiera. Claro que no podía rendirme: tenía que llegar hasta aquí y sentir esto.
Cantando TTPD,
Zoé ☀️